Educación de las personas jóvenes y adultas,relaciones de poder y participación ciudadana

Aprendizaje y educación de personas adultas, relaciones de poder, trabajo decente, igualdad de género y participación comunitaria

Contexto:

Desafíos múltiples e interrelacionados

Durante las últimas décadas, los/as educadores/as de personas adultas y activistas de todo el mundo han tenido diferente grado de éxito al abordar los problemas fundamentales de la opresión y la liberación. Pero en nuestra búsqueda de justicia social, a principios del siglo XXI, heredamos una serie de retos que nuestros padres y abuelos enfrentaban. Aunque también surgen nuevos desafíos a medida que tratamos de dar sentido a un mundo marcado de forma indeleble por el fracaso de estados-nación postcoloniales (y avanzados) capitalistas y comunistas para atender las necesidades sociales, económicas, espirituales y psíquicas de la mayoría de la población del mundo.

En 2015, la globalización ha llegado para representar los intereses de las corporaciones y el "libre mercado" en lugar de la autodeterminación para todos los pueblos.  La militarización y la guerra, la degradación del medio ambiente, las prácticas estatales heterosexistas, los fundamentalismos religiosos, las migraciones prolongadas de personas a través de las fronteras de las naciones y regiones geopolíticas, las crisis ambientales, la violencia en todas sus formas, y la explotación de las mujeres, hombres marginados y el trabajo infantil, plantean desafíos profundos para los/las educadores/as de personas adultas y activistas por la justicia social en este momento.

La EPJA y el mundo del trabajo

La crisis económica mundial ha exacerbado la pobreza, reestructurado las relaciones laborales y el mundo del trabajo de manera más amplia, y el impacto sobre las personas pobres, las mujeres y otros grupos desfavorecidos ha sido desastroso. En la era de la globalización, el crecimiento ha sido, principalmente, en forma de crecimiento de la desocupación o crecimiento de trabajos mal remunerados en condiciones de trabajo deplorables. El sector informal se ha expandido, y la mayor parte de la educación en el lugar de trabajo y las iniciativas de desarrollo de las habilidades se centran en el sector formal, negando oportunidades de aprendizaje para las mujeres y otros grupos marginados. Además, como la educación formal se expande, las personas jóvenes que salen del sistema no pueden encontrar empleos adecuados, lo que lleva a la alienación. En este complejo contexto, los/as educadores/as de personas adultas han luchado para promover una visión en la que el derecho al trabajo es un derecho fundamental, que incluye la transformación de la oferta actual de oportunidades de educación y formación de diversas formas: incluir una variedad de contextos laborales, las voces de los trabajadores en la determinación de los contenidos, competencias para hacer frente a un entorno que cambia rápidamente, la validación del aprendizaje anterior, son algunas de las sugerencias.

La EPJA y las relaciones de poder

La educación popular de personas adultas es un proyecto emancipatorio, y ha estado a la vanguardia en la crítica de las relaciones de poder desiguales y transversales que surgen de una serie de realidades sociales y materiales como la clase, el género, la raza, la etnia, la casta, la sexualidad, la discapacidad, el idioma, y los sistemas de conocimiento, para nombrar algunos. Lo que es más importante quizás, las iniciativas transformadoras de educación de personas adultas han sido cruciales no solo en el aporte de una crítica, sino en la construcción de alternativas de gran alcance que permiten a los individuos y las comunidades interrogar, negociar y realinear las relaciones de poder. Los esfuerzos en materia de aprendizaje y educación de personas adultas se han preocupado no solo por los resultados del aprendizaje, sino por los procesos de aprendizaje. Así, en el corazón de la educación de personas adultas, se realizan esfuerzos para desarrollar pedagogías que desafían las relaciones de poder dentro de diversos espacios de aprendizaje, por ejemplo, centros de alfabetización, lugares de trabajo, foros comunitarios, universidades.

Sin embargo, dado que los contextos cambian rápidamente (algunos de ellos han sido mencionados más arriba), debemos hacernos nuevas preguntas. ¿De qué manera los marcos y las prácticas conceptuales de la educación y el aprendizaje de personas adultas interactúan con las relaciones de poder que surgen de las nuevas y constantes formas de discriminación y desigualdad? ¿Qué significados se asignan a conceptos como empoderamiento, que una vez fueron una poderosa herramienta conceptual transformadora pero que ahora se utilizan y se miden a través de instituciones tan diversas como grupos de mujeres, gobiernos, agencias internacionales y empresas? ¿Hay algún valor en recuperar estos conceptos? ¿Cómo está respondiendo la comunidad de aprendizaje de personas adultas a los discursos de políticas actuales que privilegian los valores economicistas de productividad, eficacia, eficiencia e ignoran "formas de conocer" que no forman parte del discurso educativo racional, que se centran en el conocimiento y el desarrollo de habilidades en lugar de hacerlo en el empoderamiento o los derechos? No podemos ignorar la formación profesional, que es esencial para ejercer el derecho a un trabajo decente, pero entonces, ¿qué tipo de programas de formación profesional son los más apropiados? ¿Tenemos ejemplos de iniciativas de alfabetización y educación de personas adultas que hayan transformado las relaciones de poder que podemos compartir con otros? Por último, ¿podemos ser reflexivos acerca de nuestra propia praxis? La educación de personas adultas no es inmune a las relaciones desiguales de poder y, en el mundo neoliberal actual, ¿puede estar trabajando también para reproducir y mantener las desigualdades? Tenemos que volver a plantear la pregunta ¿qué tipo de aprendizaje y educación empoderará y cuál fortalecería la discriminación existente? ¿Qué prioridades debería fijar la comunidad global de educación de personas adultas para los próximos cinco años, para comprometerse con las actuales complejidades económicas y sociales?  En un mundo cada vez más polarizado, ¿cómo vamos a seguir garantizando que las voces y los mandatos de los/as alumnos/as serán escuchados e incluidos en el establecimiento de la agenda?  El Tema Cuatro busca explorar algunos de estos temas urgentes y complejos.

Invitación

El Tema 4 se centrará en el trabajo pragmático y visionario desde diferentes perspectivas regionales de educadores/as de personas adultas y activistas que se esfuerzan por crear la posibilidad de otro mundo más igualitario a medida que descubrimos, hacemos visibles y desafiamos las relaciones de poder predominante dentro de limitaciones materiales complejas y difíciles de lugar, tiempo y recursos.

Los invitamos a presentar propuestas de talleres, ponencias, actividades participativas, mesas redondas; a compartir sus prácticas, a teorizar e imaginar sobre uno de los siguientes sub-temas en los que estén intentando realizar un trabajo educativo y organizativo transformador:

  • Igualdad de género y empoderamiento
  • Estrategias para lograr el trabajo decente; esto puede incluir trabajo remunerado no remunerado en los sectores formal e informal
  • Desafiar y realinear las relaciones de poder para poner fin a todas las formas de discriminación y explotación en las comunidades, las familias, los lugares de trabajo, las instituciones
  • Educación popular y comunitaria

Cada sesión durará 90 minutos

Los instamos encarecidamente a que envíen propuestas de talleres que sean creativas y provocativas para fomentar compromisos críticos que nos ayuden a pensar de forma "original". Sugerimos que los talleres podrían:

  • Incluir presentaciones, con temas de políticas y EXPERIENCIAS a nivel popular, donde haya tiempo suficiente para el debate y la discusión
  • Ser participativos y utilizar métodos interactivos
  • Tener un equilibrio en la representación regional y permitir el intercambio de experiencias
  • Tener en cuentas las voces de alumno/as, profesionales y jóvenes.
  • Hacer sugerencias para una futura línea de acción para el ICAE y la comunidad de educación de personas adultas en términos más generales
Por Malini Ghose (India), Paul Belanger (Quebec, Canadá), Cecilia Fernandez (Uruguay), Shirley Walters (Sudáfrica), Maja Maksimovic (Serbia)
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